HISTORIA do TANGO

Por José A. Navarro 

1 - Los Inicios.
2 - El Contexto.
3- Los precursores.
4 - El Prostíbulo
5 - Los Arquetipos.
6 - Lugares de Tango.
7 - La Guardia Vieja I.
8 - La Guardia Vieja II.
9 - La Guardia Vieja Póstuma.
10 - El Tango en Europa.
11 - El Armenonville.
12 - El Cabaret Porteño.
13 - El Tango Canción.
14 - Los Cantores.
15 - Carlos Gardel.
16 - Las Cantantes I.
17 - Las cantantes II.
18 - Hugo del Carril.
19 - Los Poetas I.
20 - Los Poetas II.
21- Los Poetas III.
22 - La Evolución Musical.
23 - La Década del 40.
24 - La declinacion del tango.
25 - El resurgir del tango
26 - "La milonga"

 

LA  HISTORIA  DEL  TANGO - 1                               Los Inicios
p. José Antonio Navarro


Se inician con esta nota, una serie de artículos que tienen como propósito dar a los lectores, detalles que le permitan recorrer con el pensamiento, las circunstancias que hicieron posible lo que Leopoldo Marechal definió como una posibilidad infinita... el tango.

Pero antes de entrar en materia, quiero expresar mi agradecimiento a las autoridades del Skal Club de Buenos Aires quienes, al solicitarme esta recopilación que se apoya en conceptos y definiciones de ese gran historiador del tango que es Horacio Salas y otros investigadores que buceraron en la bruma de los tiempos, consideraron que valía la pena rescatar del pasado y quizá también del olvido, esta expresión de la música ciudadana.

Digamos que el tango ha sido sucesivamente reprobado, halagado, olvidado y vuelto a resurgir. Pero para identificar las circunstancias de su nacimiento en nuestra ciudad de Buenos Aires, es necesario tomar en cuenta qué sucedía en nuestro país a fines del siglo pasado.
 

·   En 1872 ejerce la Presidencia de la República Domingo F. Sarmiento y  en ese mismo año, se publica el Martín Fierro de José Hernandez.

·    Durante 1873 se instala la primera  fábrica de tejidos de lana. En   ese mismo año, es derrotado por las tropas nacionales el último caudillo federal, Ricardo López Jordán.

·   En 1874  es vencida en La Verde, la sublevación del Gral. Bartolomé  Mitre en oposición al triunfo electoral de Nicolás Avellaneda.  Aparecen también las primeras manifestaciones de tango en las  tropas  porteñas del Gral. Arredondo, fieles a Mitre, que entonan  las coplas  de "El Queco".

·   Deja de existir en Southampton en 1877,  Dn. Juan Manuel de Rosas.

·   Se producen en 1878 las primeras huelgas en el país.

·  En 1879 el Gral. Roca,  conduce la campaña al desierto para exterminar al indio que asola vastas e importantes regiones.

·   En 1879 el Gral.  Roca es elegido Presidente y se capitaliza la República.


Buenos Aires se convierte en sede del gobierno central y capital de la Argentina. La nueva nación, agroexportadora por excelencia, emparentada con el Imperio Británico, dirigida políticamente por una clase culturamente afrancesada y con su fuerza de trabajo proveniente en su mayor parte de la inmigración, iniciaba un camino diferente al conocido hasta entonces. En ese marco habría de insertarse EL TANGO...el fenómeno más original del Plata. Ese tango que el notable poeta lunfardo Carlos de la Púa sintetizó en estos versos:

 Baile macho debut y milonguero,
 danza procaz, maleva y pretenciosa,
 que llevás en el giro arrabalero,
 la cadencia de origen candombero
 como una cinta vieja y melindrosa.
 Pasión de grelas de abolengo bajo
 de quien sos en la bronca de la vida,
 un berretín con sensación de tajo
 cuando un corte las quiebra como un gajo,
 o les embroya el cuero una corrida.
 

 

LA  HISTORIA  DEL  TANGO - 2                                    El Contexto
p.José Antonio Navarro


Hemos señalado a 1880 como frontera virtual entre la Argentina arcaica y la Argentina moderna. Todo cambia a partir de entonces: la arquitectura de la ciudad, el lenguaje, las costumbres, el aspecto de las calles, los carruajes, la vestimenta y las diversiones. Los porteños comienzan a dar paseos por Palermo y la Compañía de Tranways Anglo Argentina inicia sus servicios.

El Intendente Torcuato de Alvear impulsa un cambio importante en la fisonomía de Buenos Aires que tiene, en ese entonces, más de 33.000 casas entre las que se cuentan unos 2800 conventillos en los que se alojan miles de familias inmigrantes.

Paralelamente, en la ribera del Riachuelo, en los boliches, en los conventillos del barrio sur, en los prostíbulos, en las academias de baile, en las "carpas" y romerías de los fines de semana, comienza a gestarse el tango poderosamente motivado por ese núcleo criollo-inmigratorio integrado por milicos licenciados, trabajadores de los mataderos, cuarteadores, carreros, artesanos, marineros y peones de las barracas. Todo un mundillo en transición, en su mayoría de hombres solos, que se vuelca en los boliches, los prostíbulos y las casas de baile, en busca de distracción y esparcimiento.

Al mismo tiempo, mezclándose con esa gleba, se entrevera la gente de la vida compuesta por rufianes, hombres de acción y "guapos" que tienen su parada en los comités cercanos. Todos, tratando de disfrutar de los "goces de la vida" envueltos  en un repertorio aún no bien definido de mazurcas, habaneras, polcas, valses y milongas, en el que no faltan los rudimentos del futuro tango criollo.

Pero si bien todo parece indicar que los primeros tangos aparecieron hacia 1880, en realidad aquellas melodías no eran todavía el tango tal como lo conocemos en nuestros días. No es el mismo tanguito que se tocaba en las "academias", que el de los precursores que llegaron a imprimirlo (Villoldo, Mendizábal, etc.). Tampoco es el mismo tango cantado por Gobbi o Mathon o el que después de 1917 comenzó a entonar la garganta privilegiada de Carlos Gardel. Los sucesivos cambios han sido muchísimos hasta llegar a Piazzolla.

En 1880 convivían dos tipos de tango. Uno de ellos proveniente del tango andaluz (que le da nombre) y el otro, de la milonga. También había un tango con influencia habaneril y por último, una especie de origen africano "el tango de los negros", que nada tiene que ver con nuestro tango. Pero de esa suerte de bruma primigenia en que permanecen envueltos los orígenes musicales del tango prevalece, entre otras teorías, la de que la milonga, con sus sucesivos cambios de ritmo (6 X 8 al 3 X 4 y luego 6 X 8 al 2 X 4) es la que le dió base.

Así como ha sucedido con  la mayoría de las expresiones populares, el tango no nació con valores y atributos absolutamente propios. Lleva en su interior aguas de muy diversas vertientes. No obstante y  a fuerza de pertenecer a un mundo de límites y estilos bien definidos, un amplio sector popular se sintió, en aquellos tiempos,  profundamente identificado con esa nueva música considerándola como una expresión neta de su manera de sentir la vida.

 

 

HISTORIA DEL TANGO -3                                            Los Precursores
p. José Antonio Navarro


La milonga no era, originariamente, más que un canto. Su mismo nombre lo indica: milonga del quimbunda "palabras". Y desde la garganta de los payadores hasta los pies del bailarín, la milonga fué recogiendo las figuras que, en los suburbios de Buenos Aires, se venían bailando con otras danzas (mazurca, polca, lanceros, chotis, etc.)

La milonga comenzó a llamarse tango en la década del 80, dejando su aspecto danzable a esta denominación. Es en esos años cuando la milonga adquiere coreografía y comienza a llamarse tango.

Se inicia así la primera época del tango que va, desde 1880 hasta inicios del siglo. Es ésta en verdad la etapa de los auténticos precursores, los que abren la puerta grande a los creadores de la GUARDIA VIEJA que en las dos primeras décadas del siglo XX, no sólo impondrían una modalidad sino que, además, la divulgarían por el mundo entero.

Y aunque apenas queden rastros de su talento precursor, cabe rescatar del pasado los nombres de viejos ejecutantes que aportaron al tango no poco de su estilo definitivo. Entre ellos, Eusebio Aspiazu, el ciego Ruperto, el pardo Sebastián y Antonio Chiappe, estos últimos militando entre los primeros y legendarios bandoneones que se conocieron. Pero los forjadores, los "inventores" de esa música fascinante de ritmo pegadizo y bravío fueron, en su mayoría, hombres de extracción obrera. Tipógrafos como Bazán y Villoldo, ferroviarios como Bardi, pintores como Arolas. Algunos aferrados a la vieja estirpe mientras otros, como Maglio Pacho, advirtiendo la fuerza de los nuevos vientos, se instalaron en las maneras del centro de la ciudad.

Dónde y cuando comenzó a bailarse el tango...?

Haciendo referencia al tango de pareja enlazada, tal como hoy lo conocemos, digamos que primero se bailó entre hombres hasta que la mujer se atrevió a integrarse con el bailarín.

Ventura Lynch sostiene que la milonga sólo la bailaban los compadritos de la ciudad y la crearon para burlarse de los negros. El mismo Ventura Lynch describe la escena..."El compadrito asiste al espectáculo del candombe pero no puede penetrar en él. Se trata de algo racial, ceremonial, religioso. Un patrimonio exclusivo del negro que el blanco no tiene derecho a profanar. Y al no poder superar esa barrera, el compadrito se burla. Devuelve rechazo con rechazo. Y así, sin advertirlo, el compadrito le pone pasos, cortes y quebradas a la milonga cantada, a esa misma milonga orillera que en el silbo y los pasos del bailarín solitario y burlón que se mofa del negro, es ya el tango en cuerpo y alma".

La milonga, como danza, era una improvisación así como lo es el tango. Una suerte de creación ingeniosa del movimiento combinado con el sonido y si es menester reconocer a cada cual lo suyo, justicia es asignarle al compadrito la paternidad del tango bailado y al negro criollo, la creación de su técnica.

 

 

LA HISTORIA DEL TANGO - 4                                  El Prostíbulo
p. José Antonio Navarro


En rigor de verdad, aquellas figuras esquineras del compadrito, no eran en realidad el tango de pareja enlazada. Eran simplemente, la creación de un bailarín que está inventando, que está imaginando algo inexistente. Algo que será imitado por  la pareja de hombres que bailan en las esquinas y luego, por la definitiva pareja que el tango exige: la del hombre y la mujer.

Paradójicamente, es una pareja de varones la primera que baila el tango en alguna esquina de la ciudad. Sin embargo, no podría atribuirse a este acto el más mínimo contenido homosexual. Se trata simplemente de una demostración de habilidad, de lucimiento. Además, después que el tango conquista a la mujer para la danza, ella no será el ingrediente fundamental.  El objetivo final es la ostentación, el saber bailar sin preconceptos, sin intenciones ocultas. Cabe destacar que el homosexualismo, no hubiera podido sobrevivir en ese ambiente de crudo machismo.

Pero aún cuando la mujer acepta incorporarse a la danza, las primeras bailarinas serán chinas cuarteleras y  pupilas de los prostíbulos. Resulta importante señalar en este sentido que al narcisismo del compadrito, ni siquiera le importará que su ocasional pareja de baile sea atractiva, sino que lo acompañe en la demostración con acierto e inteligencia.

De la pareja esquinera de varones danzantes, cuya demostración era frecuentemente interrumpida por la llegada de la policía, el tango pasa a escucharse en los lugares más disímiles en lo que se refiere a moralidad y concurrencia: las romerías españolas, los cuartos de chinas, las carpas, los bailetines y los pirigundines, hasta alcanzar los salones, el patio del conventillo, el cabaret y la casa de familia, en una conquista avasallante.

El tango en el prostíbulo.  El lugar habitual del tango ligado desde su origen a la danza y a su desarrollo musical, fué el burdel.  En sus patios, en las amplias antesalas y como complemento de la actividad principal de la casa, las pupilas tenían por costumbre  bailar con la clientela.

La reunión, que se iniciaba al anochecer y continuaba hasta la madrugada, era amenizada por músicos que tocaban de oído algunos temas populares.  Formaban dúos o tríos compuestos, en un comienzo, por guitarra, flauta y violín.  Con el tiempo, ingresaron organitos a algunos burdeles suburbanos y, los de mayor categoría, incorporaron el piano.  A su vez, los más modestos, apelaron a las pianolas que no necesitaban ejecutante.

Y fué esa mixtura de baile y lenocinio la que impuso la creación poética y musical de temas prostibularios: "el fierrazo", "colgate del aeroplano", "Va celina en la punta", "dos sin sacar", "dejala morir adentro", "sacudime la persiana", "qué polvo con tanto viento", tema éste último del cual, el pibe Ernesto, tomó la primera parte para escribir "Don Juan".

 

 

LA HISTORIA DEL TANGO -5                            Los Arquetipos.
p. José Antonio Navarro



 

Resulta imperioso conocer, aunque más no sea de manera muy sintética, a los personajes que fueron prohijados por las circunstancias de aquellos tiempos.  Comenzaremos por el proveedor de mujeres a los burdeles de la ciudad... el cafishio, cuya profesión consistía en la explotación de sus mujeres y también en la captación de nuevas pupilas.

Sin embargo, las actividades de este personaje, no iban más allá de la tenencia de una o dos pupilas.  Lo suyo era un trabajo artesanal, cimentado en base a pinta y seducción personal y completamente ajeno a la organización que se requiere para la trata de blancas empresarial, tal como habría de aposentarse en Buenos Aires en la primera década del siglo.

De allí que no resultara extraño que el compadrito, en un alarde de machismo y para mantenerse sin necesidad de trabajar, ya que el esfuerzo no era compatible con su estilo de vida, se convirtiera en un cafishio.

El compadrito, confundido frecuentemente con el guapo o el compadre era, en realidad, un imitador, un guapo sin agallas, un fanfarrón procaz que se distinguía por el alarde de hazañas que no le pertenecían.

El guapo era, en cambio, un personaje temido y respetado. Hombre de palabra, ostentaba el galardón máximo de la hombría que se ganaba sin estridencias ni golpes de suerte. Por lo general de profesión carrero, domador de caballos o matarife, el guapo se movía en un medio difícil y hostil donde el derecho a vivir se ganaba todos los días. Una suerte de mezcla entre el hombre de la ciudad y el campesino. El guapo rendía culto al coraje y estaba, habitualmente, al servicio del comité que alquilaba su valor y su destreza con el cuchillo dándole, como contrapartida, su protección.

En lo que hace a su vinculación con la mujer, el guapo era un solitario por convicción. Buen bailarín, visitaba el prostíbulo para satisfacer una necesidad o bien, para mantener el cartel de hombre entre su gente pero, en su relación con la mujer, jamás mezclaba sentimientos porque no quería que un amor o la familia, lo hicieran titubear en medio de un enfrentamiento.

En la opinión de Miguel D. Etchebarne, esta ostensible misoginia era una forma de defensa contra la mujer.  El guapo sabía que su vida podía terminar en cualquier entrevero o bien en la cárcel si el caudillo político de turno, su protector, lo abandonaba para no verse involucrado en un crimen.

El paradigna de este personaje ha sido descripto por Samuel Eichelbaum en su obra "Un guapo del 900".  Su protagonista, Ecuménico López, que mata para salvar el honor de su caudillo y va a la cárcel, se autodefine con estas palabras... "No soy una taba que pueda cer de un lao o de otro.  Yo caigo en lo que caen los hombres, ni aunque me espere el degüello a la vuelta de la esquina".

 

 

 

 

LA HISTORIA DEL TANGO - 6                                 Lugares de Tango
p. José Antonio Navarro


Según ya lo comentáramos, los tanguitos, como también se denominaba al tango, comenzaron a hacerse escuchar al mismo tiempo en diferentes lugares  y los tríos de guitarra, flauta y violín, animaban los bailes con un muy escaso bagaje de melodías. Como también ya lo expresáramos, el reducto ligado al tango desde su origen, fué el prostíbulo. No obstante, había otros lugares donde también se escuchaba y se bailaba el tango como por ejemplo:

Las Academias. Las academias no eran burdeles ni tampoco salones de baile.  Comenzaron a funcionar en Buenos Aires allá por 1870 y rápidamente se extendieron a barriadas como Barracas y Constitución.  Las hubo también en pleno centro de la ciudad y allí se las podía ver, mostrando sus habilidades, a famosas milongueras como "la Parda Refucilo", "Pepa", "La Petisa Lola", la "Mondonguito", la "China Venicia" o "María la Tero".

Los "Peringundines". O "Piringundines", era el nombre que recibían ciertos bailes que se daban para la gente común los jueves, domingos y feriados desde las 4 de la tarde y hasta las 8 de la noche.  El dueño de casa cobraba a los hombres a razón de un real por cada 5 minutos de danza y les pagaba a las mujeres que se afanaban por atender a la clientela.  Un bastonero, con golpes de mano, daba las órdenes.

En lo de Laura y la Vasca. Fueron éstas dos casas de baile que mantuvieron por años su prestigio y aún conservan ese misticismo.  La de Laura, ubicada en la calle Paraguay 2512 y la otra, más modesta, instalada en la calle Europa (hoy Carlos Calvo) al 2721.

En lo de María la Vasca, se podía bailar con mujeres de la casa a razón de tres pesos la hora bajo la mirada vigilante de Carlos, "el Inglés", hombre "pesado", marido de la dueña, que no permitía desbordes de ninguna índole.  En lo de Laura, lugar más lujoso, la clientela se componía de personajes selectos. Había una vermout para los más jóvenes y horarios especiales para los viejos. La casa de distinguía porque sabía complacer inteligentemente a todos y también, por la calidad superior de sus mujeres que no eran asunto de compadritos vulgares.  En su mayoría, las mujeres de Laura eran "mantenidas" y tener una "mina" allí, era como poseer una fortuna. Uno de los asiduos concurrentes a lo de Laura era el conocido actor Elías Alippi siendo, atracción principal de sus salones, el piano de Rosendo Mendizábal, autor de un tema perdurable...El Entrerriano.

Patios de conventillos y salas familiares. El tango demoró varios años antes de llegar a los patios de los conventillos.  En ese mundillo heterogéneo, que albergaba por lo general a una familia por habitación, el clima era de trabajo y decencia.  Sin embargo, debido a su turbio origen, el tango era muy mal visto, incluso en los ámbitos más humildes. Pero pese a estos estigmas, el tango ingresó a los conventillos y en algún casamiento o fiesta compartida,  nunca faltaba algún audaz que instaba a los musiqueros a que se tocasen un "tanguito", para bailarlo prolijamente, aunque sin ejercitar los cortes y quebradas típicos de los burdeles.

 

LA HISTORIA DEL TANGO - 7                                  La Guardia Vieja I
p. José Antonio Navarro



 

Lo de Hansen. Este legendario lugar se llamó, sucesivamente, 3 de Febrero y Palermo.  Estaba situado en una entrada que hacía la Avenida de las Palmeras (hoy Sarmiento), muy cerca de la actual Figueroa Alcorta.
La gran polémica es si en Hansen se bailó o no. Diversos investigadores coinciden que quizás se bailó en los reservados, pero no en el patio cubierto de glicinas y madreselvas donde gente de buena posición, acostumbraba a concurrir para cenar y escuchar música.  De todas maneras, la duda sigue latente y es de suponer que, por épocas, en Hansen se bailó.
El establecimiento cerró sus puertas definitivamente en 1912, año en que la Belle Epoque tocaba a su fin también en Buenos Aires.

En la misma zona de Hansen estaba El Velódromo, El Tambito y el Pabellón de los Lagos, todos lugares frecuentados por hombres guapos y patotas bravas que le dieron gran popularidad. El Tambito era famoso por las tremendas broncas que se armaban. Por su parte, El Pabellón de los Lagos, era el único lugar nocturno de expansión general.

El tango en los salones y teatros. Cuando el tango ingresa en los salones y accede a los teatros, puede considerarse que ya ha alcanzado su aprobación.  Es ya baile público aceptado aunque con una reserva:  están prohibidos los cortes y quebradas en determinados ambientes.  El salto ha sido grande. Ha pasado por lugares casi míseros hasta llegar a locales suntuosos.  Salones como Rodriguez Peña, La Casa Suiza, Unione Benevolenza, el Salón Peracca y aún la famosa milonga del Tano 43 que funcionaron en todo su esplendor.

De los bailes en los teatros de la época, merecen una mención especial los realizados en el Politeama donde, el 21 de septiembre de 1914 se realizó el primer baile del internado organizado por un grupo de estudiantes de medicina.  Para este baile, Francisco Canaro compuso el tema
"El Matasanos" estrenado justamente en esa ocasión.

Los salones fueron, con todo, centros de concentración que colaboraron eficazmente en la difusión de la práctica del tango bailado facilitándole, al mismo tiempo, un marco apropiado para el estreno de composiciones memorables.

LA GUARDIA VIEJA

Si ya hemos identificado una etapa precursora, podemos decir que a partir de 1900 y hasta 1920, la evolución del tango ingresa en otro período que se conoce como "GUARDIA VIEJA" quizá, la más auténtica. Años después, al llegar aires renovadores, se habla de la "GUARDIA NUEVA".  Según Rubén Pesce, ese gran estudioso del tango, en la etapa precursora los tangos surgían de solistas que improvisaban y eran sus propios creadores los que se ocupaban de difundirlos.  Estas composiciones no se pasaban al pentagrama ya que sus autores no conocían la técnica musical y por lo general, tocaban "de oído".  Pero con el inicio del siglo, los editores de música advierten los requerimientos del público y también de ejecutantes y vislumbran la posibilidad de acrecentar su negocio con algo que comenzaba a ponerse de moda.

 

HISTORIA DEL TANGO - 8                        La Guardia Vieja II  
P. José Antonio Navarro


LA GUARDIA VIEJA (continuación)

Las  ediciones de los tangos resultaron uno de los factores  decisivos para su difusión. Gracias a ellas, los músicos y los conjuntos  podían obtener  un  nutrido  repertorio  y es así  como  se  va  produciendo, lentamente, su evolución instrumental.

Desde sus inicios, la guitarra la flauta y el  violín  participaron activamente  en la interpretación del tango. También, aunque en  menor medida,  el mandolín, el arpa, la concertina y la armónica. Luego,  al producirse  su  evolución,  se  introduce  el  bandoneón  (de   origen germánico) desplazando a la flauta y también al piano, que reemplaza a la guitarra como instrumento fundamental en el sostenimiento del ritmo tanguero. Estos   instrumentos,  violín,  bandoneón  y  piano,  terminaron   por constituir  la  formación básica de la  orquesta  de  la  música porteña.

No  es  posible  olvidar otros dos factores  que  contribuyeron  a  la difusión del tango: el organito y el disco. Los organitos conquistaron las calles de la ciudad, sobre todo en los arrabales donde su  llegada alegraba  a  la gente del barrio. Respecto del disco, digamos  que  la Columbia fué la primer empresa en acaparar artistas. También el  sello Odeón  y Víctor siguieron el mismo camino ante una  demanda  creciente que permitía reemplazar el costo de los músicos en vivo.

LOS PERSONAJES DE LA GUARDIA VIEJA. Si hubo una figura descollante  en este  período, esa fué la de ANGEL VILLOLDO. Porteño, nacido en  1869, fué payador y guitarrero y supo trabajar de cuarteador en el barrio de Barracas. Se desempeñó también como tipógrafo en el diario La  Nación. Sin  embargo,  alcanzó  renombre como  payador,  compositor  y  cantor, enloqueciendo de gusto a los parroquianos de los cafetines de la Boca, los Corrales, San Telmo y Recoleta. Años  antes  que Pascual Contursi escribiese los versos  de  Mi  Noche Triste,  punto de partida del tango canción, Villoldo se convirtió  en el "fundador" del oficio. Pero el tango no sólo le debe a Villoldo una cantidad  de  letras  que él mismo entonaba con  gracia.  Fué  también compositor  de melodías perdurables como El Choclo, El  Porteñito,  El Esquinazo  y  muchas  más. Murió a los 50 años  de  edad  dejando  una frondosa  obra.

Otros grandes exponentes de esta época son  ROSENDO MENDIZABAL,  pianista, autor de  El Entrerriano, tema que alcanzó el éxito rápidamente perdurando en el tiempo hasta nuestros días.  Se dice que Mendizábal lo escribió y falto de dinero, lo habría dedicado a su "auspiciante",D. Ricardo Segovia, que era oriundo de la Provincia de  Entre Ríos.
 ERNESTO PONZIO, conocido también como el "Pibe Ernesto", eximio violinista y autor de otro tema inmortal..."Don Juan", que escribió en 1905". Fué autor de otros temas y participó, aunque muy brevemente,de
la primer película sonora argentina titulada "Tango", estrenada en Buenos Aires en 1933.

 

HISTORIA DEL TANGO - 10                                    El Tango en Europa
p. José Antonio Navarro


EL TANGO EN EUROPA

La cultura argentina experimentó un afrancesamiento allá por 1880. Para los porteños de aquellos tiempos París era, sin discusión, el centro cultural del mundo.  Era una ciudad que no solamente establecía normas culturales sino que también dictaba modas. Por eso no debe resultar extraño que el tango fuese aceptado entre la "gente decente" de Buenos Aires, sólo una vez que regresa de Europa convertido en una moda avasallante.

El primer tango escuchado en Francia habría sido "La Morocha", de Enrique Saborido, cuyas partituras, se dice que fueron distribuídas por los marinos de la Fragata Sarmiento en distintos puertos del itinerario. No obstante, habría datos que demuestran que el tango puede haber aparecido en Francia mucho antes.

Hacia 1912, Enrique Saborido, que además de compositor era un hábil bailarín y poseía una academia en Buenos Aires, viajó a París entusiasmado con la idea de instalar otra escuela para enseñar a bailar tango a los franceses. Llegaron también a París en ese mismo año, otros argentinos: Celestino Ferrer, Edgardo Monelos, Vicente Loduca y también, Casimiro Aín, una leyenda de la danza rioplatense sólo comparable a El Cachafaz.

Poco a poco, entre tropiezos y frustraciones, la exótica danza comenzó a escalar hasta alcanzar las más altas capas de la sociedad francesa. El tango provocaba la clásica excitación de lo prohibido. Sin embargo, con astucia, los profesores argentinos que enseñaban a bailarlo en París, trataron de reducir su temperatura sensual pues encontraban que esa danza, tal cual ellos la conocían, era impropia de la gente fina que la bailaba en los "té tango" de París.  Nace así un tango de corte novísimo aunque indigno de orilleros.  Comparado con los cortes y quebradas de las tangueras porteñas, los pasitos graciosos, las filigranas y los revoloteos de las parisinas, lo convierten en un tango que muy poco tiene que ver con el del bajo fondo porteño. En 1912, el baile de moda en París es el tango argentino que ha llegado a bailarse tanto como el vals y esta difusión, sorprende incluso a los propios argentinos.

Al cruzar los Alpes, el tango motivó la apertura de multitud de academias de baile y es que las damas italianas, no querían ser menos que las francesas respecto de esta danza que originaba todo tipo de comentarios.  La polémica sobre el tango alcanzó también a Gran Bretaña donde se llegó a organizar una función donde la aristocracia femenina definió, por 731 votos a favor y 21 en contra, su adhesión al tango. Por su parte, el Kaiser Guillermo II, prohibió el tango para sus oficiales ya que entendía que sus figuras, le restaban apostura a los militares prusianos. En junio de 1914 sobrevino la primer Guerra Mundial y las preocupaciones fueron otras.  Sin embargo, al finalizar la contienda, el tango estaba decididamente afianzado en Europa.

LA HISTORIA DEL TANGO - 11                                     El Armenonville  
P. José Antonio Navarro


Hacia 1880 Argentina era un país de una riqueza agropecuaria capaz de proveer a Inglaterra cantidades ilimitadas de materia prima. Este proceso era políticamente manejado, por un sector que tenía el  suficiente poder como para controlar cada una de las manifestaciones que habrían de conformar al futuro país. Sin embargo, en ese proyecto, no se tomaron en cuenta algunos aspectos que rebasaron los límites del modelo sobre el cual se planificaba fundar una nación moderna. El aluvión inmigratorio y el establecimiento del gaucho en los arrabales de las ciudades, conformando un nuevo personaje socialmente desclasado, produjeron una mezcla que desbordó los límites del proyecto del 80.

Los argentinos de aquel entonces, recién llegados a la civilización una vez  finalizadas las luchas civiles y los conflictos con el indio, elementos que para la óptica europea suponían la más absoluta barbarie, eran víctimas de serias dificultades cuando frecuentaban la aristocracia europea. Para peor, el tango que era una danza nacida en los prostíbulos pero aceptada por los hombres de la gente decente, traía una carga sexual que rechazaba los límites de las costumbres de la época. De allí que muchos dirigentes le negaran argentinidad al tango descalificándolo como producto legítimo, tratando de restarle trascendencia como fenómeno nacional.

Sin embargo, pese a estas críticas demoledoras, cada vez más argentinos se sentían identificados con su música. Regresado de Paris y ya en vías de ser aceptado definitivamente, el tango necesitaba otro ámbito donde la gente decente pudiera disfrutarlo sin recurrir a la clandestinidad.

EL ARMENONVILLE. Sobre el final de la belle epoque y en los estertores del régimen conservador en la Argentina, nacieron los cabarets como una marca de clase a imagen y semejanza de sus similares en Paris, en una suerte de versión ceremonial y pública del viejo burdel. La pista de baile se ha convertido en un lujoso salón, los antiguos "regentes" se han puesto el smoking y se bebe champagne en lugar de pernod o vino tinto. La trastienda para el sexo se trasladó a la "garconniére" y la antesala para los escarceos amorosos, se ha ubicado en los reservados ubicados estratégicamente en los altos.

En este nuevo ámbito, la gente decente encontró la manera de disfrutar del tango sin recurrir a la clandestinidad ni tener que codearse con la plebe. Además, los tiempos por venir presagiaban mezclas sociales y era imprescindible establecer límites en los que la gente adinerada pudiera actuar en exclusividad.

En el ARMENONVILLE (Armenón para los habitués) se presentó en 1913 a Roberto Firpo. Este hecho, aparentemente sin importancia, señaló el reconocimiento del piano como instrumento conductor en las orquestas. Abrió además, la etapa del cabaret y marcó el punto de partida de la orquesta típica. En el ARMENONVILLE, Firpo estrenó "Alma de bohemio", su tango más famoso. Se dice también que, en una misma noche, estrenó tres tangos: "Sentimiento criollo", "La marejada" y "De pura cepa", todos temas en los que puede advertirse la naturaleza sentimental de éste músico notable.

 

LA HISTORIA DEL TANGO - 12                           El Cabaret Porteño         
P. José Antonio Navarro 


EL CABARET. Manuel Gálvez describe al cabaret porteño como un baile público. Una sala, mesas rodeando la pista de baile y una orquesta. Lo frecuentan jóvenes de las clases altas con sus queridas. También, algunos curiosos y muchachas de la vida. El tango es allí casi exclusivo y entre el champagne y los smokings, se instala el alma del arrabal.

La segunda etapa del cabaret coincide con una nueva Buenos Aires. En 1919 la posguerra trajo prosperidad, aunque con algunos conflictos sociales (La Semana Trágica). De allí que el cabaret de los años 20 requiriera, para atender a sus habitués, a músicos de conservatorio capaces de dar al tango una mayor riqueza sonora y musical. Los dos nombres fundamentales de este período del tango son, Julio De Caro y Osvaldo Fresedo.

Corren los tiempos del primer libro de Borges "Fervor de Buenos Aires"; llega el Plus Ultra uniendo en vuelo la Península Ibérica con el Río de la Plata; se recibe la visita de los príncipes Umberto de Saboya y Eduardo de Windsor; se realiza la pelea Firpo/Dempsey y Boca Juniors, concreta la primer gira de un equipo argentino por Europa.

En ese contexto, Julio De Caro es sinónimo de cambio. Ha despojado al tango de sus connotaciones prostibularias dándole un ritmo más calmo, como para bailarlo caminando. Y así, la melodía decariana crea una línea que se continúa en Troilo, Pugliese y Salgán, persistiendo hasta nuestros días con una designación diferente... LA GUARDIA NUEVA.

Por su parte, Osvaldo Fresedo, conocido también como "El Pibe de La Paternal" y autor de innumerables composiciones como "Vida mía", "Pampero", "El Once", "El espiante" y muchas más, se distingue como un gran innovador en lo musical introduciendo el arpa, el vibráfono y elementos de percusión que enriquecen sus orquestaciones con un toque personalísimo.  Su presentación oficial fué en julio de 1916 en el cabaret Montmartre. Mimado por la oligarquía de los años 20, Osvaldo Fresedo continuó sus éxitos en los 30 para hacerse masivo en los 40 gracias a su gran versatilidad que le permitió “aggiornarse” a la nueva situación.

Puede asegurarse que el cabaret fué el reflejo de la prosperidad y también de la depresión de aquellos tiempos y las letras de los tangos así lo describen reprochándole, incluso, su inmoralidad. Quizá, Carlos Marambio Catán en su tango "Acquaforte", sea uno de los poetas que mejor definió este concepto cuando dice: "Es medianoche, el cabaret despierta/muchas mujeres, música y champagne/va a comenzar la eterna y triste fiesta/de los que viven al ritmo del gotán/Un viejo verde que gasta su dinero/emborrachando a Lulú con su champagne/hoy le negó el aumento a un pobre obrero/que le pidió un pedazo más de pan...y finaliza "...Y pienso en la vida/las madres que sufren/los hijos que vagan sin techo y sin pan/vendiendo La Prensa, ganando dos guitas/Qué triste es todo esto...Quisiera llorar..!".
A comienzos de los años 40, el cabaret porteño experimenta un nuevo período de florecimiento pero, diez años después, comienza a languidecer. Es que, la clase alta siente que la chusma ha invadido sus antiguos reductos y se aleja en busca de otros entretenimientos porque el tango, también se había teñido de peronismo.

 

LA HISTORIA DEL TANGO - 13                           El Tango Canción
P. José Antonio Navarro


PASCUAL CONTURSI Y "MI NOCHE TRISTE".  Para un casi obeso Carlos Gardel, intérprete de aires camperos a dúo con José Razzano, cantar un tango repleto de palabras lunfardas en un teatro céntrico, significó una gran audacia. Así lo entendió su compañero Razzano y dejó que se arriesgara solo. Fué en abril de 1917, en el escenario del Empire de Buenos Aires, cuando Gardel entonó en público la letra de "Mi noche triste" que Pascual Contursi escribiera en Montevideo, cambiando con ese acto la historia del tango. A partir de esa noche, el tango se transformó en el medio con el que los porteños, encontraban la manera de expresar sus broncas y frustraciones.

Con Pascual Contursi, la letra de los tangos adquiere argumento desarrollando temas como el abandono y algunos otros estrechamente ligados con los problemas que aquejaban a los porteños de entonces.

EL LUNFARDO. Las primeras manifestaciones de esta singular manera de decir, se dieron en Buenos Aires en 1880. Aunque nacido como idioma "de la furca y la ganzúa" -como decía Borges- el lunfardo se fué introduciendo en el habla de quienes poblaban los conventillos. Los inmigrantes aportaron el germen que traían en sus idiomas y dialectos y gracias al pronunciado analfabetismo de la época, la difusión del lunfardo contribuyó a elaborar los rasgos verbales del decir popular de aquella Buenos Aires.

Sin embargo, las letras de los tangos fueron el vehículo más importante para la difusión masiva del lunfardo. Poetas como Pascual Contursi, Celedonio Flores, José de Grandis, Roberto Catol, Alfredo Marino, Enrique Santos Discépolo y Cátulo Castillo, por nombrar a algunos, enriquecieron con letras memorables el lunfardo. Quizá, Alfredo Marino, el autor de  "El Ciruja", haya logrado con esta letra condensar una historia atribulada cuando dice: "Como con bronca y junando/de rabo de ojo a un costado/sus pasos ha encaminado/derecho p'al arrabal./ Lo lleva el presentimiento/de que en aquel potrerito/no existe ya el bulincito/ que fué su único ideal./Recordaba aquellas horas de garufa/cuando minga de laburo se pasaba/meta punga, al codillo escolaseaba/y en los burros se ligaba un metejón./Cuando no era tan junao por los tiras/la lanceaba sin temer el manyamiento/una mina le solfeaba todo el vento y jugó con su pasión./ Era un mosaico diquero/que yugaba de quemera/hijo de una curandera/mechera de profesión/pero vivía engrupida/de un cafiolo vidalita/y le pasaba la guita/que le shacaba al matón./ Frente a frente, dando muestras de coraje, los dos guapos se trenzaron en el bajo/y el ciruja que era listo para el tajo/al cafiolo le cobró caro su amor/Hoy ya libre'e la gayola y sin la mina/campaneando un cacho e'sol en la vedera/piensa un rato en el amor de su quemera/ y solloza en su dolor."

En 1943, en oportunidad del gobierno militar del Gral. Pedro P. Ramirez se prohibía, mediante un instrumento legal, la difusión de letras lunfardas. Esto llevó a la corrección de muchas letras y a suprimir directamente otras.  Felizmente, esta situación no duró demasiado y los poetas retornaron a las fuentes del idioma nacional. De esa manera, el lunfardo volvió a aparecer en los textos y poemas para vivenciar la simple y llana transcripción de la vida.
 
 

 

LA HISTORIA DEL TANGO - 14                               Los Cantores
 p. José Antonio Navarro 



LOS CANTORES. Al decir de algunos estudiosos, Angel Villoldo supo elevar el tango desde los pies del bailarín a los labios de un nuevo personaje... EL CANTOR. Se sabe que los tangos comenzaron a cantarse en los teatros hacia 1880. Estos tangos, de origen andaluz, muy pronto se conocerían con texto porteño. El primero de ellos sería "Andate a la Recoleta". Sin embargo, los primeros cantores de tango profesionales aparecerían pocos años después del comienzo de siglo. Se supone que uno de sus pioneros fué Angel Villoldo que también escribió algunas letras para ser cantadas por las tonadilleras de la época.  Entre otras, pueden citarse a Pepita Avellaneda, La Pamperito, Lola Candales, Lola Membrives, Dorita Miramar y Linda Thelma. Pero para no olvidar a los hombres, es necesario recordar a uno de los más célebres cantores después de Villoldo... Alfredo Gobbi. Hombre de extensísima labor fonográfica registrada por los sellos Pathé, Odeón, Poliphon, Víctor y otros, grabó muchísimos cilindros en los Estados Unidos y también en Londres instalando, posteriormente, su propia casa editorial en París. Otros de sus contemporáneos, aunque de menor nombradía, fueron Diego Munilla, Luis María Vellión, Arturo A. Mathon, Francisco Nicolás Bianco y Pascual Contursi, autor, éste último, de "Mi noche triste".

Desde los comienzos del siglo la imagen del cantor ya había comenzado a desplazar al payador que improvisaba. Este fué cediendo su espacio al cantor de estrofas previamente escritas, que se apoyaba en melodías en lugar de simples acompañamientos.

Proliferaron las grabaciones comerciales. Primero en cilindros y luego en discos. En 1910 ya existían cerca de 30 sellos discográficos. Cabe destacar que la aparición del tango canción se insinuó marcadamente como una nueva fuente de trabajo recibiendo a un aluvión de candidatos. Entre los solistas aparecidos tras el éxito de Carlos Gardel con "Mi noche triste", sobresalieron Ignacio Corsini, Agustín Magaldi y Charlo. No obstante, ninguno de ellos alcanzó la permanencia gardeliana.

CARLOS GARDEL. Así como nadie podría explicar el origen de los seres mitológicos, Carlos Gardel compone el modelo con el que se identificaron y aún se identifican muchos porteños. Criado en un suburbio de la ciudad, su temperamento amigable le permitió vincularse fácilmente con su gente. Sin embargo, muchos aspectos de su vida aún siguen envueltos en el misterio. El lugar y la fecha exacta de su nacimiento por ejemplo...En el Abasto lo apodaban "El Francesito" y en algún documento consta ser nativo de la ciudad de Toulouse en Francia. Pero el decía ser uruguayo, de Tacuarembó, donde habría nacido el 11 de diciembre de 1887. A estas inseguridades se le agregan años en blanco en los que nada se sabe de él. Tampoco se conoce demasiado de su vida amorosa. Seguramente y para alimentar el mito, permanece soltero encarnando, para la fantasía de innumerables admiradoras, al ser amado inalcanzable. Si a estos misterios se le agrega la muerte sorpresiva en pleno éxito, en un desastre donde el fuego desempeñó un rol fundamental, todos los ingredientes del mito se han hecho presentes.
 

 

LA HISTORIA DEL TANGO - 15                                    Carlos Gardel
p. José Antonio Navarro 


CARLOS GARDEL  (continuación).
Se dice que siempre quiso ser cantor y se inicia en esta disciplina en momentos en que brillaban Gabino Ezeiza, José Betinoti y Arturo de Nava. Todos payadores. En 1912 forma un dúo con Francisco Martino y en 1913 hace dupla con Razzano cantando siempre canciones de estilo campero.  Sin embargo, Gardel ya acostumbraba a cantar los tangos como solista.  En 1925,  deshecho su vínculo con Razzano, Gardel viaja a París como cantante exclusivo de tangos y en 1928 ya es otro personaje. Afianzado en centenares de discos con un repertorio bien elegido, la gente canta lo que canta Gardel. Pero su voz y su prestancia varonil, tienen miras más amplias que ser el cantor de Buenos Aires. Aspira a convertirse en figura internacional y para ello, el primer paso es transformarse en galán cinematográfico.

El cine sonoro es la gran novedad del momento pero, para Gardel, su paso por el cine se remonta a 1916 con "Flor de Durazno", en la que se lo ve obeso y sobreactuado. Filma en Francia algunos corto metrajes, uno de ellos con Imperio Argentina en 1933 comenzando a convertirse en un actor. A partir del film "Espérame", todos los libros de sus películas fueron escritos por quien sería su más estrecho colaborador en los últimos cinco años de su vida... Alfredo Le Pera.  Esta vinculación con Le Pera le permitió a Gardel apuntalar su nueva imagen internacional. Le Pera eliminó el lunfardo de sus letras que se integraban de manera precisa con las melodías que creaba el cantor. Quizá el mayor mérito de Le Pera sea, justamente, el haber hecho realidad el objetivo que le había fijado la Paramount: hacer comprensible para todos los hispanos parlantes el texto gardeliano. Prueba de que lo logró es la perdurabilidad, la sensación de actualidad alcanzada por Carlos Gardel a través de los años.

Tampoco debe olvidarse que Gardel estaba, en esos tiempos, rodeado de franceses primero y luego de norteamericanos. Sin embargo, su voz de gran personalidad, su estampa varonil y sus ideas musicales, hicieron que de la mano de Le Pera, pudiera privilegiar lo nuestro en un ambiente que le resultaba absolutamente extraño. Es así como "Mi Buenos Aires querido", "Melodía de arrabal", "Volver" y otros grandes éxitos, se estrenaron en París y en Norteamérica antes que en Buenos Aires.  Es que las letras de Le Pera narran historias dramáticas y el tema de la lejanía y el deseo de retornar a la patria son recurrentes. Son los días en que Gardel alcanza la plenitud de un éxito que resulta mayor en el exterior que en la propia Argentina. Es así que, a través de sus películas, se convierte en un ídolo para los hispanos parlantes. Vive lujosamente en el Waldorf Astoria de Nueva York, viaja por el mundo como un "bacán" encarnando el sueño de todo porteño. Su fama no conoce límites.  Lamentablemente, la muerte lo alcanza en Medellín en pleno auge de su carrera. Después, el mito, el culto a un grande que perdurará en el tiempo a través de sus anécdotas, sus películas y los numerosos temas que dejó grabados. Ha muerto el Zorzal criollo. Sin embargo, su voz inconfundible, su estampa varonil, su recuerdo... permanecerán inmarcesibles en millones de hispano parlantes para quienes, cada día... canta  mejor

 

 

LA HISTORIA DEL TANGO -16                                    Los Cantantes I
p. José Antonio Navarro.


IGNACIO CORSINI, a quien la interpretación del tema "Patotero sentimental" le dió la consagración definitiva como galán cantor y al mismo tiempo, como exponente del tango canción. Corsini compartió con Gardel el debut discográfico, grabando ambos sus primeros temas en 1913. Su repertorio se adecuaba a su tono que a veces parecía una queja. Se especializó en letras románticas, carentes de lunfardismo, llegando a grabar 620 temas antes de retirarse en 1949 luego de una fecunda carrera en el teatro, el cine y la radio.

AGUSTIN MAGALDI. Otra voz que cultivó un repertorio despojado del machismo característico del tango fué la de Agustín Magaldi cuyo inventario de los temas que solía cantar, llevaron al tango por paisajes exóticos...: "No cantes hermano no cantes/qué Moscú está cubierto de nieve..."  Pero la innovación que aporta Magaldi consistió en un desgarramiento que su voz, de tenor de amplio registro, le facilitó. En poco más de 13 años, grabó 298 temas algunos de los cuales tuvieron muchísimo éxito. De su versión de "El penado 14", por ejemplo, llegaron a venderse un millón de discos. Fallecido a los 37 años de edad, dejó una amplísima obra como compositor y un recuerdo de generosidad sin límites para quienes acudieron a él buscando ayuda.

CHARLO. Su verdadero nombre fué Carlos José Pérez de la Riestra y nació el 6 de junio de 1907. Desde muy niño evidenció grandes dotes para la música. Aprendió piano y se perfeccionó en armonía y composición para dominar la ejecución y poder crear. Es así que a los 17 años, ya es un apuesto galán de maneras finas y un cantante de timbre agradable. En 1924 debutó en Radio Cultura adoptando el seudónimo de Charlo a instancias de uno de los directores de la emisora. En pocos años, Charlo alcanza su espacio en el mundo rutilante del espectáculo entrando por la puerta grande. Tanto el teatro, como el cine y los sellos discográficos se lo disputaron. Cantó con Francisco Lomuto y con  Francisco Canaro. Recorrió con  su arte y su estampa Chile, Perú, Bolivia, Venezuela, Cuba y los Estados Unidos. A su regreso, en 1939, es un triunfador con una carrera que, a lo largo de 50 años, no conoció pausas. Si bien su adaptabilidad le permitió interpretar otros géneros musicales, no puede olvidarse su condición de hombre de tango. Gran compositor, buen cantante e impactante presencia, su vida es la victoria del tango vestido de etiqueta sin menoscabar el tango del suburbio, respetando el espacio de cada estilo en una suerte de combinación que no desconocía, en ningún momento, su hermandad de origen.

LAS CANTANTES. Desde los orígenes del tango, el rol de la mujer estuvo limitado a hacer de acompañante en la danza, particularmente en los prostíbulos. Sin embargo, a fines de siglo, algunas mujeres se atrevieron a entonar tangos en sus repertorios a los que condimentaban con expresiones que tenían doble sentido. Entre aquellas primeras mujeres se destacó Pepita Avellaneda. También Linda Thelma, Paquita Escribano, Lola Candales y Flora Rodríguez de
Gobbi. También Manolita Poli,que popularizó "Mi noche triste" de Contursi.

 

HISTORIA DEL TANGO - 17                                   Las cantantes II
 p. José Antonio Navarro


LAS CANTANTES  (continuación).
El público habitué del teatro se entusiasmó con la incorporación, en los sainetes, de alguna melodía de tango.  Esto impulsó a Maria Ester Podestá, Olinda Bozán, Iris Marga, Celia Gámez y otras, a entonar conocidos temas de la época. Pero el nuevo personaje de la cantante de tangos surge cuando Azucena Maizani y Rosita Quiroga, popularizadas por la radio, hacen su aparición.

AZUCENA MAIZANI. Descubierta por Francisco Canaro y lanzada al éxito por Enrique Delfino con su interpretación de "Padre nuestro", se convirtió en un ídolo solo equiparable a Carlos Gardel. Con una voz extremadamente  afinada  y  un repertorio cuidadosamente seleccionado, la "Ñata Gaucha" como la apodaban, acostumbraba a presentarse profesionalmente con atuendo de hombre, pantalón fantasía, saco oscuro, “funyi gris” y pañuelo blanco al cuello. Realizó una exitosa gira por países de América Latina y también por Europa formando parte de una importante compañía para hacer conocer las expresiones musicales argentinas.

ROSITA QUIROGA. Dueña de un estilo arrabalero, canyengue, se dedicó al tango en forma exclusiva luego de iniciarse en los temas criollos. Su manera irónica de cantar narrando historias era lo opuesto de la Maizani. De allí que su tono careciera de ubicación en el comportamiento social de la época.

MERCEDES SIMONE. Con un registro de mezzo-soprano y una impecable dicción, esta platense se inició profesionalmente en Bahía Blanca en 1925 y en poco tiempo debutó en Buenos Aires. Actuó en el Café El Nacional y también en el Chantecler. Intervino en varias películas y aunque nunca descolló, su sentido de la profesionalidad le permitieron mantenerse en el primer nivel por más de 30 años.

LIBERTAD LAMARQUE. Desde los inicios de su carrera, su voz de soprano le permitió convertirse en el modelo femenino admirado por la clase media. Este concepto se advierte en su repertorio. La mujer que encarna Libertad Lamarque es todo lo opuesto a la cabaretera de los años 20. Contrariamente, ella canta expresando el sufrimiento de la mujer casada de esos tiempos, cargada de hijos, con las tareas que le impone el hogar y el casi infaltable "engaño" por parte de su marido. Dos temas evidencian esta situación: "Cuántos años aguantando mis cadenas" y "Soportando resignada tu abandono". Continúa con "Volvé" y muchos otros.  Asimismo, el cine y el teatro, la tuvieron como protagonista principal en muchísimas oportunidades hasta la llegada del peronismo al poder, circunstancia que la obligó a exiliarse durante muchos años radicándose en México, donde continuó su exitosa carrera.

ADA FALCON. Fué una de las voces de mayor popularidad en los años 30 grabando incontable cantidad de temas. Los mejores momentos de su carrera se producen entre 1930 y 1935. No obstante, a partir de 1942, su vida personal experimenta un giro inusitado tomando los hábitos como hermana terciaria y renunciando a todos sus bienes terrenales.
 

 

LA HISTORIA DEL TANGO - 18                                Hugo del Carril
p. José Antonio Navarro


TITA MERELLO. Desde sus inicios, esta huérfana precóz, asumió la representación de los oriundos de los arrabales con su pobreza y sus miserias y así lo evidencian algunas letras de su repertorio. Nunca tuvo una gran voz pero la utilizó con gran habilidad intercalando matices con los que enmarcaba los aspectos dramáticos o humorísticos de los temas, según fuera el caso. Participó en espectáculos musicales y revisteriles y a comienzos de los años 30, popularizó dos rancheras que hacían alusión directa a la situación económica: “Donde hay un mango..?” y  “Los amores con la crisis”.
Tita, como la conocen muchos, supo utilizar su estilo y sus posibilidades con gran profesionalismo. En el cine demostró su  capacidad dramática dejando, poco a poco, de lado a la cantante. No obstante, en su retorno al tango en la televisión, logró un importante impacto entre los jóvenes.

OTRAS CANCIONISTAS. La lista resultaría inacabable. Sin embargo no pueden pasarse por alto a Dorita Davis y Amanda Ledesma.  Tampoco a Sabina Olmos, Aída Luz, Nelly Omar, Tania, Sofía Bozán y tantísimas otras. También surgen otros nombres entre 1940 y 1970. Entre ellos se destaca Amelita Baltar y a quien su acercamiento con Astor Piazzolla le permitió popularizar temas inolvidables..."Balada para un loco", "Chiquilin de Bachín" y muchos otros.   Pero, en los últimos 25 años, una voz profunda de timbre grave y afinado, hace su aparición por la puerta grande......

SUSANA RINALDI. A partir de los años sesenta, su presencia resultó infaltable en los recitales de los nuevos poetas.  Contribuyó a su éxito su buena formación tanto cultural como profesional y por sobre todas las cosas, la elección de su repertorio cantando los mejores temas de los poetas del 40. Así logró versiones destacadas de “Malena”,” Caserón de tejas”, “La última curda”, “Ché bandoneón” y muchas más.

LA REENCARNACION DEL MITO.
Cuando desaparece Gardel, HUGO DEL CARRIL tenía escasamente 22 años. Su buena presencia, su estilo gardeliano y su repertorio, insinuaron que podía ocupar el espacio dejado por El Zorzal. Pero considerando la labor cinematográfica desarrollada por Gardel en los últimos años de su vida, quien lo reemplazara tenía que tener cualidades al menos parecidas para ocupar su lugar. Fué así que en 1937 filma Los muchachos de antes no usaban gomina que se estrena con gran éxito y en el término de dos años, se le dan otros papeles protagónicos en cinco películas, entre ellas, la Vida de Carlos Gardel, una suerte de prueba de fuego que también superó. Pero a pesar de su popularidad, sus películas, sus discos y sus presentaciones radiales, la gente encendió largas polémicas en las que prevalecía un sentimiento...Gardel había uno solo.

Pero la actividad de Hugo del Carril como cantor se va volcando al cine en el que, además de actuar, se inicia como realizador consagrándose con Las aguas bajan turbias. Finalmente, si bien Hugo del Carril no logró ser el sucesor de Gardel, alcanzó si un espacio notable en el cine latinoamericano. 

LA HISTORIA DEL TANGO - 19                                Los poetas I
p. José Antonio. Navarro


LOS POETAS. Las letras de los tangos y su relación con la historia sentimental de los porteños resultan infinitas.  Seguramente, no hay una letra de tango que no tenga estrecha relación con la realidad de los habitantes de Buenos Aires.  Sería imposible por lo tanto confeccionar una nómina de los innumerables poetas que le han dado al tango su creación. Por razones de espacio vamos a mencionar solamente a algunos de los más conocidos. Para los otros, vaya nuestro más sincero  reconocimiento.

PASCUAL CONTURSI. En los primeros meses de 1917, en el Empire de Buenos Aires, Carlos Gardel  decidió cantar en público los versos que  Pascual Contursi escribiera para el tango “Lita” de Samuel Castriota y que fué rebautizado con el nombre de “Mi noche triste”.  Contursi, que había nacido en Chivilcoy en 1888, venía intentando desde tiempo atrás, ponerle letra a muchos tangos de entonces.  Finalmente, son los versos de “Mi noche triste” los que le dan notoriedad. Hasta ese momento las letras de los tangos eran, por lo general, versos sin una estructura argumental. A partir de “Mi noche triste”, el tango se hace tristón y melancólico y al tener la posibilidad de narrar historias plenas de sentimientos, se convierte en el cauce que permite a los porteños identificar sus luchas, sus nostalgias. En suma, distintos aspectos de su vida cotidiana. Este hecho, aparentemente trivial, cambió la historia del tango.

Contursi escribió obras memorables como “Flor de Fango”, “De vuelta al bulín”, “La he visto con otro”, “Ventanita de arrabal” y muchas más. Fue, sin ninguna duda,  quien dió origen al tango canción. Para Blas Matamoro los personajes creados por Contursi forman una galería de prototipos que nutren al tango cantado de toda una época. Pascual Contursi falleció, luego de vivir sus últimos años en Europa, en mayo de 1932.

Indudablemente, el hecho que Gardel le diera a “Margot” la difusión inicial, fué determinante en el éxito alcanzado. Esto animó a otros poetas y al mismo Contursi, a continuar desarrollando esta nueva faceta de la música rioplatense.

CELEDONIO FLORES. Nacido en Buenos Aires en 1896, desarrolló sus primeros  ensayos con la poesía  modernista, influenciado seguramente por los grandes poetas de su tiempo: Rubén Darío, Amado Nervo, Leopoldo Lugones, Evaristo Carriego y otros. Hacia 1914 participó y ganó el concurso de letras de tango organizado por el diario “Última Hora” con un poema denominado “Por la pinta”. Carlos Gardel, que necesitaba nuevos tangos para enriquecer su repertorio, le ofrece musicalizarlo y lanzarlo con el nombre de “Margot”. De inmediato se convierte en un gran éxito. Luego de este suceso vinieron “Mano a mano” y  “Audacia”, todos temas que abordaban una temática similar. A partir de allí,  Celedonio Flores procura una apertura más amplia y cosecha seguramente sus mejores éxitos con  “Si se salva el pibe”, “Atenti  pebeta”, “Corrientes y Esmeralda”, “El bulín de la calle Ayacucho”, “Canchero”, “Viejo Smoking” y otros.  Sin ninguna duda, el nombre de Celedonio Flores  ocupa,  entre los poetas del tango, un lugar de privilegio.

 

LA  HISTORIA  DEL  TANGO - 20                              Los Poetas II 
p. José Antonio Navarro


ENRÍQUE CADÍCAMO. Este poeta, fundamental para el tango, con más de 300 éxitos en su haber, nace en la estancia “Los Maireles”, en el partido de General Rodriguez, el 15 de julio de 1900. Luego de residir en la ciudad de Luján, la familia se afincó definitivamente en  San José de Flores. De allí que el barrio de Flores y la calle Corrientes se convirtieran, para este joven de acendrado porteñismo, en los dos polos espirituales de sus andanzas. Asiduo concurrente a una peña literaria, conoció a Germán Ziclis con quien escribió un sainete que estrenaron poco después, el  “Romance de dos vagos”, trabajo que fuera considerado como su debut autoral.

Una noche a fines de 1924, acompañado por un grupo de la farándula, se encaminó rumbo al centro para escuchar al sexteto del pianista Roberto Goyeneche en el café Iglesias.  Cadícamo llevaba en uno de sus bolsillos, los versos de lo que más tarde se convertiría en la letra inolvidable de su primer tango: “Pompas de jabón”. (“Pebeta de mi barrio, papa, papusa, que andás paseando en auto con un bacán, que te has cortado el pelo como se usa, y que te lo has teñido color champán..).  Carlos Gardel lo estrena poco después en el teatro Astral consagrándolo definitivamente en la versión discográfica que registra en Barcelona .

Este primer primer éxito fue seguido por otros aciertos de Cadícamo como “Compadrón”, “Cruz de Palo”, “Che papusa”. En 1928 viaja a Europa y en 1931 realiza su segundo viaje para encontrarse con Gardel en París para quien escribe “Anclao en París”, letra que recordaba a aquellos porteños que se lanzaron a la conquista de esta gran ciudad.  La voz de Gardel y su fuerza interpretativa hicieron que alcanzara, con esta creación de Cadícamo, uno de los impactos más emotivos de su carrera.

Viajero incansable, Enrique Cadícamo es autor de numerosos libros, obras teatrales, libretos cinematográficos e incontables éxitos tangueros como “Nieblas del Riachuelo”, ”Nostalgias”, “Desvelo”, “Los Mareados”, “Por las calles de la vida”, Garúa”, “Pa’ que bailen los muchachos” y tantísimos más. Cadícamo, que al decir de Troilo “debutó ganando” es, sin duda alguna, el poeta más prolífico del tango.

ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO. Este creador, dueño de una poesía de estilo conmovedor de descripción simple pero impiadosa,  nació en Buenos Aires, en el barrio del Once,  en marzo de 1901. Actor y director de teatro y luego de cine, fué  autor de varias piezas teatrales. Como aporte al tango escribió letras memorables: “Chorra”, “Malevaje”, “Esta noche me emborracho”, “Cambalache”, “Condena”, “Desencanto”, “Martirio”, “Uno”, “Canción desesperada”,  “Yira...Yira”, “Cafetín de Buenos Aires” y muchos más, en los que supo reflejar el descreimiento y escepticismo imperante en la época. Para Horacio Ferrer “ la obra de Discépolo revela, en su desencantada concepción de la vida, en su despiadada consignación del fracaso, en sus espectaculares y sobrecogedores contrastes entre el soy, el quisiera o el debiera ser del rioplatense, la gravitación indiscutible del grotesco pirandelliano.  Discépolo, quizá el más profundo de nuestros letristas, falleció en 1951, cuando sólo tenía 50 años de edad.

 

LA HISTORIA DEL TANGO - 21                                  Los Poetas III
  p. José Antonio Navarro 


ALFREDO LE PERA. En el espacio que corresponde a los poetas del tango, Le Pera ocupa, indudablemente, un lugar muy especial ya que siempre se lo ha considerado como un ejemplo de la jerarquía literaria alcanzada por nuestra canción popular. Debe considerarse además que su obra tuvo, como medio de difusión, la creación musical y la voz incomparable de Carlos Gardel.  No obstante, los valores poéticos y conceptuales de sus composiciones son inobjetables.  Nacido el 6 de junio de 1900 fué, en sus comienzos, cronista teatral y luego  actor de teatro. Miembro activo de la farándula teatral y noctámbulo empedernido, estaba vinculado con artistas y empresarios de la época. En marzo de 1934 se traslada a Nueva York para participar de un proyecto del que participaba Carlos Gardel, para la filmación de 6 películas. Hechos los arreglos del caso, Le Pera se hace cargo de los guiones cinematográficos y de las letras de los tangos de “Cuesta Abajo”, “El Tango en Broadway”,  “El Día que me Quieras” y “Tango Bar”.
En muy corto tiempo, Le Pera se convierte en el apoyo más sólido que tuvo Gardel para alcanzar una popularidad sin límites especialmente, entre los hispano parlantes.  En  inolvidables composiciones como “El día Que Me Quieras”, “Sus Ojos Se Cerraron”, “Volver”, “Arrabal Amargo”, “Mi Buenos Aires Querido”, “Golondrinas”, “Cuesta Abajo”, por  evocar solamente a algunas de sus obras más importantes en las que impuso un  estilo que le dió  al tango un gran espaldarazo, demostró la jerarquía que éste podía alcanzar sin ser desvirtuado en su esencia.  Puede afirmarse que Alfredo Le Pera supo expresar con un lenguaje pulido y preciso, los sentimientos de los porteños de entonces.  Y aquel lazo que lo había unido en vida con Carlos Gardel, se hizo extensivo en la muerte en aquel fatídico vuelo desde el aeropuerto de la ciudad de Medellín el 24 de junio de 1935.

HOMERO MANZI. Tenía apenas seis años cuando llegó con su familia procedente de su provincia natal: Santiago del Estero y el impacto emocional que sufre el niño provinciano ante la gran ciudad, que ya se insinuaba en 1913, estuvo siempre presente en su obra. Uno de sus primeros éxitos fué “Viejo Ciego”, tema que sería seguido de otras composiciones destacables como”Sur”, “Barrio de Tango”, “Puente Alsina”, “Malena”, “El Pescante”, “Mano Blanca” y muchas más. En equipo con Sebastián Piana, se dedicó a revalorizar la milonga, género un tanto descuidado hasta ese entonces.  Surgen así “Milonga del 900”, “Milonga Sentimental”, “Milonga Triste”, “Ropa Blanca”, “Negra María”, “Papá Baltasar”, “Pena Mulata”.  Sin embargo, sus mayores logros tienen como base temática a la ciudad y sus personajes. A Manzi se lo puede definir como uno de los poetas más profundamente identificado con la renovación del tango producida en los años cuarenta.

CÁTULO CASTILLO. Insólitamente, la fama lo alcanzó cuando luego de más de 80 combates como pugilista en la categoría pluma, comienza a escribir letras de tango.  “Organito de la Tarde”, “Silbando”, “Sentimiento Gaucho” y otros, se convertirían en grandes éxitos. Sin embargo, la base de su obra está en el reclamo, en la evocación de un pasado que ya no existe. Esto se advierte en “Tinta Roja”, “Caserón de Tejas”, “Café de los Angelitos”, “Patio de la Morocha”, “La Calesita”. Prosigue con su serie de los últimos...”El Ultimo Café, El Ultimo Cafiolo, El Ultimo Farol  y la “Ultima Curda” , tema éste que fuera grabado por Edmundo Rivero, Roberto Goyeneche y Susana Rinaldi.

LA HISTORIA DEL TANGO - 22 La Evolución Musical
p. José A. Navarro

Para finalizar con este Capítulo titulado “Los Poetas” y tal como lo expresáramos al comenzar, nos resulta imposible mencionar, por razones de brevedad, a todos aquellos que le han dado a nuestra música ciudadana lo mejor de su talento creativo. Desde los precursores: Angel Villoldo, Alfredo E. Gobbi, Arturo Mathon, Ricardo J. Podestá, Roberto Lino Cayol y otros, hasta nuestros días, el tango ha sabido prohijar poetas memorables. A. todos ellos, sin excepción, vaya nuestro más sincero homenaje.

LA EVOLUCIÓN MUSICAL DEL TANGO.
El proceso de evolución musical seguido por el tango sufre, a partir de 1924, un cambio profundo, produciéndose aquella bifurcación que definió dos corrientes. La tradicional, aferrada a un esquema de simplismo musical y la otra, una tendencia evolucionista que abandonó viejas estructuras permitiendo la incorporación al tango de los recursos de la técnica musical. Este último camino fue seguido por un grupo de talentosos y renovadores músicos que crearon un estilo que hizo escuela y cuya influencia, se extendería a través de las manifestaciones más avanzadas de los últimos tiempos. Este grupo de músicos notables fué encabezado por Julio De Caro quien, acompañado por sus hemanos Francisco De Caro y Emilio De Caro, Pedro Maffia, Luis Petrucelli y Leopoldo Thompson, formaron un sexteto típico que incorporó conceptos esbozados poco antes por Juan Carlos Cobíán, ese creador de novedosas formas y proposiciones estéticas, de las que jamás el tango podría apartarse sin perder su esencia.
Es posible asegurar que existe un antes y un después de Julio De Caro. Su sexteto, integrado por dos bandoneones, 2 violines, contrabajo y piano, constituyeron la agrupación instrumental más representativa del tango, adoptando la combinación tímbrica de estos seis instrumentos. Por supuesto, esta mayor musicalidad que se introducía, requería de ejecutantes formados en el rigor del conservatorio desterrando, para siempre, la intuición y la improvisación. La escuela decareana de interpretación irrumpe en el contexto del tango que va ampliando el sexteto, reforzando las filas de bandoneones y violines y dando lugar a la orquesta típica.

JULIO DE CARO. Sin duda, correspondería a este músico notable, encabezar el capítulo musical más importante en la historia del tango ya que lo jerarquizó en dos sentidos: en el del refinamiento artístico y en el acceso a las posiciones sociales que, en ese entonces, le resultaban esquivas. Para sintetizar el concepto puede decirse que, Julio De Caro, vistió al tango de etiqueta. Nacido el 11 de diciembre de 1899 dió por finalizada su actividad en 1954 cuando consideró cumplido su ciclo de gloria tanguera dejando para las generaciones por venir, ese gran ejemplo de equilibrio renovador entre la belleza interpretativa y la autenticidad y el carácter que el autor le ha conferido a la obra.
La escuela decareana se proyectó en grandes músicos: Pedro Maffia, Luis Petrucelli, Pedro Laurenz, Elvino Vardaro, Osvaldo Pugliese, Lucio Demare, Héctor María Artola, Argentino Galván, Alfredo Gobbi, Aníbal Troilo, Horacio Salgán, Leopoldo Federico, Atilio Stampone, José Libertella, Luis Stazo, Astor Piazzolla y muchos más que supieron mantener incólume la vigencia del tango instrumental.

 

LA HISTORIA DEL TANGO - 23                              La Década del 40
P. José A. Navarro


LA  DÉCADA  DEL  40.  En realidad, lo que se conoce como la década del 40 se inicia en 1935, cuando la nueva orquesta de Juan D´Arienzo debuta en el cabaret Chantecler. Esta nueva agrupación tenía como pianista a Rodolfo Biaggi quien le imprimía al tango un ritmo más vivo, invitando a bailar. Era un ritmo diferente, opuesto totalmente al de de la ejecución monótona de la mayoría de las orquestas de ese tiempo. En esa variante se mantendría D´Arienzo tocando un repertorio que incluía viejas composiciones que fueron remozadas. Por algo se lo calificó el “Rey del compás”.
Por su parte, Anibal Troilo, prefirió mirar hacia el futuro. Bandoneonista, director y compositor, Troilo supo ser el molde del tango del 40. Habiendo ejecutado el bandoneón en distintas agrupaciones, comienza a destacarse en 1937 con la formación de su propia orquesta, a la que incorporó músicos del conjunto de Ciriaco Ortiz mostrando así un gran talento para elegir músicos y cantantes.  Del mismo modo supo encontrar su repertorio y también los letristas para los temas de los que era autor, como sus arregladores, a los que les dió importancia fundamental.  Fue así que músicos de la talla de Astor Piazzolla, Argentino Galván, Emilio Balcarce, Julián Plaza, Héctor Stamponi y Raúl Garello enriquecieron sus melodías.
Otros directores de esa época que optaron por la evolución fueron: Osvaldo Pugliese, Osmar Maderna, Ricardo Tanturi, Miguel Caló, José Basso, Francisco Rotundo, Alfredo Gobbi (h), Francini-Pontier, Osvaldo Fresedo y Angel D´Agostino. Todos ellos impulsaron un compás mucho más firme, le dieron al arreglador un papel protagónico y alentaron la aparición de solistas virtuosos con sólida formación musical.
El tango había dado otro paso fundamental  y la orquesta dejó de ser una masa compacta para convertirse en una agrupación de músicos cuyo ensamble, no les impedía destacar las habilidades y virtuosismos individuales.
Seguramente, en este período que va desde 1935 hasta casi 1960, año en el que el tango comienza a languidecer, la realización de músicos, cantantes, compositores y poetas fué realmente extraordinaria.  Es el momento de las grandes orquestas típicas que se presentan en los escenarios porteños, en los clubes de barrio, en los salones del centro, en el cine, en el teatro y en las confiterías. También el de los cantantes, cada uno de ellos con su sello personal, que dejaron en el disco realizaciones que conservan  plena vigencia. Es el tiempo de los compositores y poetas que, uniendo sus talentos creadores, hicieron posible una obra cuantiosa  de inmejorable calidad.
Sin duda alguna, este período fué para el tango, en la creación  musical y poética. en lo interpretativo y en la ejecución, el más importante. Y tal es su vigencia que hoy, a meses apenas de alcanzar el tercer milenio, continuamos escuchando todo ese legado que nos dejaran aquellos grandes,  con el mismo respeto y la misma emoción con que se recibe algo que no volverá a repetirse jamás.

 

LA HISTORIA DEL TANGO -  24                             p. José Antonio Navarro

LA DECLINACION DEL TANGO

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Como suele suceder en los procesos evolutivos de la mayoría de las actividades humanas  el tango comienza, a mediados de la década del 50, una declinación cada vez más marcada respecto de lo que fuera el tremendo auge experimentado en la década del 40.  Una época en que si bien la música ciudadana supo convivir en los grandes bailables con otros ritmos como el fox trot, el bolero, la rumba, el paso doble, etc., su ritmo y sus letras siempre estaban presentes en las emisoras radiales, en el teatro, en el cine, en los medios gráficos, en las confiterías del centro, en los cabarets porteños, en los grandes y en los también modestos clubes de barrio, sin olvidar los reductos   exclusivos donde solamente se escuchaban y se bailaban tangos, valses y milongas.

Sin embargo, estas masivas manifestaciones populares fueron desapareciendo. Tal el caso de los famosos bailables con orquestas en vivo en los grandes salones de clubes tradicionales y de diversas instituciones barriales.  No podemos dejar de mencionar aquí, los bailes que organizaba Radio Belgrano en su Salón Auditorium o los que auspiciaba la empresa Aguila Saint en el Salón “Les Ambassadeurs”, veladas  que se caracterizaban por un desfile interminable de las mejores orquestas típicas y de jazz del  momento,  que eran fielmente seguidas y aplaudidas con entusiasmo por verdaderas multitudes.  Para la música ciudadana, fue el gran momento de los músicos, poetas, compositores, arregladores y cantores. Una verdadera lluvia de estrellas para las orquestas cuyas hinchadas las seguían fielmente en ese continuo peregrinar por los clubes que se disputaban, hasta los más modestos, las agrupaciones del momento.  Se bailaba los fines  de  semana  en  fiestas  públicas  y  privadas pero también, todos los días en las matines que ofrecían algunas confiterías del centro de la ciudad.  Se bailaba en los certámenes que organizaba el Luna Park.  Se bailaba en invierno y en verano.  Los salones de Retiro y Palermo rebosaban de bailarines entusiastas que formaban parte de ese mundillo.  También se festejaban los Carnavales, vistosos y multitudinarios, que habían pasado de los corsos tradicionales a refugiarse  en los salones de baile donde la gente se disfrazaba y se divertía conformando, todo esto,  un espacio destacable  en la cultura popular argentina por más de dos décadas.

Es a lo largo de los años 60  cuando el tango languidece y con su caída, lo que podríamos definir como  el baile rioplatense, es relevado por una constante sucesión de modalidades y danzas procedentes del rock y del pop.  Algunos reductos conservaron, sin embargo,  como si se tratara de un rito en extinción, la llama de aquellos compases que acompañaron la sabiduría incomprendida, para la gente joven, de una danza acuñada durante muchos años.
 

 

A HISTORIA DEL TANGO  -  25                     p. José Antonio Navarro

EL RESURGIR DEL TANGO


Entre los años 60 y 70, mientras el tango bailado se había convertido en una práctica cada vez en mayor desuso,  la danza escénica había comenzado a instaurar un modelo estilizado,  diferente,  alejado de las pistas amateurs aún, cuando los principales exponentes de este nuevo estilo, Juan Carlos Copes y María Nieves, fueran auténticos “milongueros” del Club Atlanta.  Copes y Nieves, de alguna manera rechazados por los milongueros ortodoxos, pasearon a este nuevo tango, con gran talento, por los países más importantes del mundo.  La pareja se proyectó desde el Club Atlanta al teatro El Nacional en su primer presentación profesional en 1958. Viajó luego a los EE.UU. con su Tango Ballet llegando a actuar en el show de Ed Sullivan pero, al regresar a Buenos Aires, tuvieron que resignarse con mostrar su tango en espectáculos nocturnos de poca monta.  Ante esta falta de interés por parte de los porteños, Copes y Nieves continuaron viajando y triunfando en el exterior durante años difundiendo exitosamente el tango en su nueva versión bailable. En algunos de los países visitados comenzaron, lentamente, a abrir un camino para una nueva generación de bailarines que no tardaría en aparecer y que le permitiría al tango como danza,  afianzarse con firmeza en el exterior.

En 1983, el espectáculo “Tango Argentino”,  estupendamente montado en Broadway  por Claudio Segovia y Héctor Orezzoli, exhibió en esa oportunidad a Juan Carlos Copes y María Nieves junto a otros bailarines como Gloria y Eduardo, Miguel Angel Zotto con Milena Plebs, Virulazo y su compañera Elvira, Mayoral y  Elsa María
y  Mónica y Luciano, recreando los distintos estilos del tango.  El espectáculo alcanzó un éxito rotundo en Nueva York y durante varios años, en las más importantes ciudades del mundo.

Las noticias de este éxito  le llegó a los porteños que, poco a poco y no sin alguna sorpresa, fueron advirtiendo la espectacular difusión del tango danza en el mundo. Consecuentemente, se abría una oportunidad sin igual para que algunos milongueros veteranos, que jamás habían pensado en profesionalizarse,  se dejaran tentar y viajaran a distintos países para  participar de espectáculos de tango y al mismo tiempo, dictar cátedra aprovechando la avidez de un público multitudinario que encontraba, en nuestra danza, una nueva manera de expresarse y comunicarse.

Y es que el tango como danza se había convertido ya, para 1985, en un hecho artístico.  Los empresarios de muchos países del mundo reclamaban el tango bailado, algo que no sucedía hasta la aparición exitosa del espectáculo Tango Argentino.  Cabe destacar que hasta allí, el escenario había sido ocupado por la orquesta con sus músicos y sus cantores, un espacio que estaba vedado a los bailarines.  Pero esta tendencia se había revertido y el tango danza pasó a ser, parte importantísima del espectáculo.
 

EL RESURGIR DEL TANGO (continuación)
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Confiando en esta nueva posibilidad, Miguel Angel Zotto y Milena Plebs, bailarines desvinculados ya de Tango Argentino, montaron en Buenos Aires el espectáculo “Tango X 2”, iniciando una gira por el exterior en 1989. Un año después se presentaron en el teatro El Globo de Buenos Aires y si bien tuvieron alguna aceptación por parte del público porteño, la presentación no alcanzó el éxito esperado a pesar de su prolija y acertada producción. Una vez más el tango triunfaba en el exterior y al mismo tiempo, era tratado con desinterés en la ciudad donde había nacido.

No obstante, esta pareja de eximios bailarines, en un gran esfuerzo personal,  continuaron con varias temporadas de presentaciones en el Teatro General San Martín, introduciendo a otros bailarines y perfeccionando el espectáculo hasta alcanzar un éxito que, finalmente,  hace que sea reivindicado  por la crítica y también por el mundo tanguero.  Es que ambos espectáculos, Tango Argentino y Tango X 2, le dieron cierto linaje a este nuevo tango que, sin perder su esencia, exhibía enormes posibilidades coreográficas.
 
Para ese entonces la difusión del tango danza era ya un hecho indiscutible.  La televisión, a través de un canal de cable, presentaba una programación dedicada al tango las 24 hs. del día.  Meses antes, una emisora de radio FM, también había comenzado a difundir la variada discografía disponible. Comenzaron también  a aparecer  milongas por doquier y llegaron a escasear los bailarines en condiciones de enseñar, con cierta capacidad,  el difícil arte de bailar el 2 X 4.

Es que la decodificación del tango bailado ha sido, desde siempre, uno de los secretos más codiciados desde el nacimiento mismo de esta danza.  Hamacado procazmente en los originarios prostíbulos del bajo fondo, ensayado entre varones al compás del organito callejero a principios de siglo, engalanado por los giros de los concurrentes a los cabarets de la década del 20, caminado en los multitudinarios clubes  de la época de oro, encerrado en los herméticos reductos que lo cobijaron durante su destierro en los años 60 y 70, el tango bailado se presenta en la actualidad como una meta difícil de alcanzar ya que no ha perdido su seducción.  Comprender su lógica de movimientos, tanto para el bailarín aficionado como para el pensador “patadura”, continúa siendo un acertijo en cuyo camino de resolución aparecen contínuos interrogantes.

EL RESURGIR DEL TANGO (continuación)

En este nuevo estilo, se pueden citar algunos nombres ya legendarios como Antonio  Todaro, “Finito” Ribera, Virulazo, Carlos Estevez “Petróleo”, “Pepito” Avellaneda, y otros, cuyas enseñanzas influyeron de manera decisiva en el estilo que hoy exhibe esta nueva generación de bailarines entre los que se destacan Juan Carlos Copes, Miguel Angel Zotto, Rodolfo Dintzel, Carlos Rivarola, Nelson, Mayoral  y otros muchos buenos profesionales que le han dado al tango como danza, una jerarquía jamás alcanzada.

LA SEDUCCION DE LA DANZA

Instalado ya el tango como danza en nuestro medio y en una cantidad infinita de importantes ciudades del mundo entero, resulta interesante destacar el comportamiento que impone este baile en el hombre y en la mujer.  El hombre debe conducir a su compañera al tiempo que elige los pasos y las figuras  con que irá improvisando la coreografía al ritmo de la música que ambos escuchan.  La mujer se deja conducir atenta a lo que le marca el hombre, pero su respuesta no es en modo alguno pasiva. La propuesta del hombre es aceptada espontáneamente por la mujer produciendo un entendimiento simultáneo que,  para un espectador ocasional, puede resultar misterioso.  Pero no es así.  El bailarín avezado conoce  lo que marca y advierte de inmediato si su compañera, aún sin conocerla previamente, tiene la capacidad de seguirlo correspondiendo a su propuesta.

Otros aspectos relacionados con el dominio de la técnica del tango danza son el porte, la “marca”,  el equilibrio y la manera de caminar y moverse dentro del ritmo o  tiempo musical.   Este conjunto de habilidades y  procedimientos eran, son y continuarán siendo, una exclusiva responsabilidad del hombre quien deberá “improvisar” los pasos que ejecutará al ritmo de la música “marcándole” a la mujer, lo que espera que haga.  Todo esto exige un aprendizaje largo y nada sencillo.

En estos últimos 15 años, en los que el tango danza volvió por sus fueros, se multiplicaron las escuelas y los maestros.  El aprendizaje, por lo expresado precedentemente, resulta mucho más arduo para el hombre que para la mujer.  Además, cada bailarín tiene su propio estilo, su manera personal de ejecutar cada figura.  Si observamos a diez parejas bailando tango en una pista, lo primero que advertiremos es que todos pueden ir en ritmo pero haciendo cosas diferentes.  De la misma manera, aún haciendo pasos y figuras iguales, las diez parejas se verán  distintas.

 

 
LA HISTORIA DEL TANGO  -  26   &nbssp;         P. José Antonio Navarro

LA “MILONGA”

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En la actualidad proliferan en Buenos Aires esos bastiones de la noche....las milongas. Lugares de encuentro en los que se refugia una mezcla increíble de individuos y donde no se discrimina por edad o clase social. Un sitio donde los jóvenes no desprecian a sus mayores sino que, por el contrario, intentan nutrirse de ellos.  Un lugar donde las mujeres juegan, por decirlo de alguna manera, a respetar antiguos códigos como el “cabeceo” de los hombres invitándolas a bailar. Un lugar donde hombres y mujeres se juntan para abrazarse míticamente en la práctica de una danza que se improvisa y supone un riguroso y complejo lenguaje corporal.

Sin embargo, más allá  de los avances tecnológicos alcanzados por la humanidad  y de haber pisado ya el siglo XXI, cada vez que un iniciado ingresa a una milonga es como si retornara al pasado. A un pasado que quizá, por su edad, no tuvo la oportunidad de conocer pero que, presiente, permanece pleno de una nostalgia  indefinida y hasta de una tristeza inexplicable.  Es que, para los “milongueros” se trata de vivir, en cada velada, la consumación de un rito que únicamente puede  perfeccionarse a fuerza de repetirlo una y otra vez.

El tango, una vez más, ha vuelto a ponerse en marcha. En esta oportunidad, en los pies de los jóvenes que le aseguran una permanencia a futuro y también, en los de los ”veteranos”, que lo siguen bailando como la mejor opción para capturar el tiempo. Un tiempo que se les fue pero que intentan detener avanzando en la pista, siempre,  en el sentido inverso al de las agujas de un reloj....